“Caminando hacia Jesús”
Camino al árbol de la vida • Sermon • Submitted • Presented
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ENSEÑANZA BÍBLICA CENTRAL
Seguir a Jesús no es solo una declaración de fe, es una decisión diaria de caminar en obediencia, rendición y propósito. Muchos comienzan, pero no todos perseveran. La verdadera evidencia de nuestra fe es un caminar continuo, aun en medio de la prueba.
49 Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto.
4 Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijo, oísteis de mí;
13 Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros de Jerusalén.
14 Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido.
15 Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos.
16 Pero sus ojos estaban velados para que no le reconocieran.
17 Y Él les dijo: ¿Qué discusiones son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? Y ellos se detuvieron, con semblante triste.
18 Respondiendo uno de ellos, llamado Cleofas, le dijo: ¿Eres tú el único visitante en Jerusalén que no sabe las cosas que en ella han acontecido en estos días?
19 Entonces Él les dijo: ¿Qué cosas? Y ellos le dijeron: Las referentes a Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obra y en palabra delante de Dios y de todo el pueblo;
20 y cómo los principales sacerdotes y nuestros gobernantes le entregaron a sentencia de muerte y le crucificaron.
21 Pero nosotros esperábamos que Él era el que iba a redimir a Israel. Pero además de todo esto, este es el tercer día desde que estas cosas acontecieron.
22 Y también algunas mujeres de entre nosotros nos asombraron; pues cuando fueron de madrugada al sepulcro,
23 y al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que también habían visto una aparición de ángeles que decían que Él vivía.
24 Algunos de los que estaban con nosotros fueron al sepulcro, y lo hallaron tal como también las mujeres habían dicho; pero a Él no le vieron.
25 Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26 ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria?
27 Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras.
28 Se acercaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos.
29 Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos.
30 Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio.
31 Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero Él desapareció de la presencia de ellos.
32 Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras?
33 Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos,
34 que decían: Es verdad que el Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón.
35 Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.
PERSONAJE BÍBLICO QUE FALLÓ EN ESTA VERDAD:
PERSONAJE BÍBLICO QUE FALLÓ EN ESTA VERDAD:
Gehazi (2 Reyes 4 y 5)
Gehazi (2 Reyes 4 y 5)
Gehazi caminaba literalmente tras un gran profeta (Eliseo), veía milagros, pero su corazón no caminaba hacia Dios. Codició el oro de Naamán, mintió y terminó leproso.
Lección: No basta con caminar "junto a lo sagrado" si nuestro corazón no camina hacia Jesús. La dirección interna es más poderosa que la posición externa.
26 Entonces él le dijo: ¿No iba contigo mi corazón, cuando el hombre se volvió de su carro para encontrarte? ¿Acaso es tiempo de aceptar dinero y de aceptar ropa, olivares, viñas, ovejas, bueyes, siervos y siervas?
27 Por tanto, la lepra de Naamán se te pegará a ti y a tus descendientes para siempre. Y él salió de su presencia leproso, blanco como la nieve.
11 Y aconteció que mientras iba camino a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea,
12 y al entrar en cierta aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a distancia,
13 y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro! ¡Ten misericordia de nosotros!
14 Cuando Él los vio, les dijo: Id y mostraos a los sacerdotes. Y sucedió que mientras iban, quedaron limpios.
15 Entonces uno de ellos, al ver que había sido sanado, se volvió glorificando a Dios en alta voz.
16 Y cayó sobre su rostro a los pies de Jesús, dándole gracias; y este era samaritano.
17 Respondiendo Jesús, dijo: ¿No fueron diez los que quedaron limpios? Y los otros nueve … ¿dónde están?
18 ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero?
19 Y le dijo: Levántate y vete; tu fe te ha sanado.
26 Fíjate en el sendero de tus pies, y todos tus caminos serán establecidos.
27 No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; aparta tu pie del mal.
6 Por tanto, de la manera que recibisteis a Cristo Jesús el Señor, así andad en Él;
7 firmemente arraigados y edificados en Él y confirmados en vuestra fe, tal como fuisteis instruidos, rebosando de gratitud.
6 Jesús le dijo*: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí.
6 El que dice que permanece en Él, debe andar como Él anduvo.
1 Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
2 puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios.
105 Lámpara es a mis pies tu palabra, y luz para mi camino.
21 Tus oídos oirán detrás de ti una palabra: Este es el camino, andad en él, ya sea que vayáis a la derecha o a la izquierda.
8 El te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia, y andar humildemente con tu Dios?
16 Así dice el Señor: Paraos en los caminos y mirad, y preguntad por los senderos antiguos cuál es el buen camino, y andad por él; y hallaréis descanso para vuestras almas. Pero dijeron: «No andaremos en él.»
25 Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu.
